martes, 15 de octubre de 2013

Los alimentos no recomendables a la hora de la cena

La cena, como bien sabemos, tiene que ser la comida más ligera del día. A la hora de elegir lo que vamos a comer, hay que tener en cuenta esto, ya que una cena demasiado abundante puede ocasionarnos problemas digestivos. Aunque no exista ningún alimento ‘prohibido’ es cierto que algunos de ellos son recomendables no tomar a la hora de la cena. De la misma forma, cenar sólo una pieza de fruta o yogur tampoco es plenamente aconsejable. En este post vamos a ver qué alimentos no convienen tomar a la hora de la cena.

Cena: alimentos que no convienen
Algunas precauciones resultan bastante obvias y es habitual ponerlas en práctica por experiencia y sentido común. Hay platos, como los cocidos, ciertos guisos o frituras que, por su propia naturaleza, resultan tan contundentes, grasientos e indigestos que no se aconsejan para cenar. No es que esté ?prohibido? su consumo, sino que no es conveniente para la salud.

Sin embargo, no se tiene tanto conocimiento sobre otros alimentos con un perfil más saludable, pero cuya presencia en la cena no es la más aconsejable, al menos para ciertas personas.

Cenar bocadillo siempre. Dos teorías podrían explicar por qué no es conveniente acostumbrarse a comer bocadillos con regularidad:
Hay individuos con unas condiciones metabólicas limitadas para asimilar de forma óptima los hidratos de carbono (puede darse la circunstancia de tener ‘resistencia a la insulina’ y desconocerlo). En estos casos, si se come el bocadillo para cenar u otros alimentos equivalentes en aporte de hidrocarbonado (pasta, arroz, pizza, patatas, croquetas u otras masas…), el exceso de este nutriente se acumula en forma de triglicéridos en el tejido adiposo. Consecuencias: aumenta el peso o, cuando menos, no se baja de peso (aunque se siga una dieta controlada en calorías), aumenta el porcentaje de grasa corporal, etc.
En otros casos, el problema no es tanto metabólico como energético y se ‘esconde’ en el relleno de los bocadillos: salchichas o perritos calientes, embutidos, tortillas contundentes como la de patata, de chorizo o de chistorra, panceta, lomo rebozado, carne frita, etc. Tan solo el ‘relleno’ suma las calorías que debería proporcionar toda la cena; que se estiman en el 25% del total de las calorías del día.
Ensaladas con lechuga. La lechuga, por su alto contenido en fibra insoluble (más abundante en lo blanco del tronco), puede ocasionar gases e hinchazón abdominal tras su consumo. También se detectan casos de histaminosis alimentaria no alérgica a la lechuga, un tipo de intolerancia que puede explicar, entre otras, las molestias digestivas y de hinchazón que sienten algunas personas tras comerla. No obstante, en caso de intolerancia, el malestar se manifestaría en cualquier ocasión en que se coma lechuga, y no solo resultaría molesta tras la cena. En caso de notar el vientre hinchado después de comer esta hortaliza, se puede probar a prescindir de ella en las ensaladas en las cenas y comprobar si hay diferencia.
Cómo cenar de manera frugal, pero no insuficiente
Cabe destacar que también se pueden comer alimentos de forma abundante por la noche sin que sean un problema para la digestión. Una buena ensalada variada, macedonias de frutas o quesos desnatados son alimentos ligeros, que aunque se coman de manera frugal no serán un problema para que nuestro organismo los digiera por la noche. Aunque estos alimentos no deberían ser convertirse en el único alimento de todas las cenas ya que para algunas personas cenar ligero no es saludable.

El problema de una cena demasiado escasa es que al poco de haber terminado, o en mitad de la noche, puede despertarse el apetito y sentir la necesidad de abrir el frigorífico o la despensa y comer ‘cualquier cosa’ para calmar el hambre y ‘los ruidos del estómago’ que despiertan o impiden dormir. Este desorden alimentario provoca justo lo contrario a lo que se pretende al cenar poco: altera el ritmo digestivo, interfiere con el proceso del sueño y se ingieren más calorías que si se hubiera previsto una cena en condiciones.

Para evitar este tipo de situaciones indeseables, el plan es prepararse cenas ligeras pero suficientes en cantidad y con una buena combinación nutricional como para favorecer la digestión y conducir a un sueño profundo y reparador.

Las Ensaladas mixtas que, además de vegetales, incluyen algún cereal como fuente de carbohidratos y algo de proteína (pollo, pescado desmenuzado, tofu, seitan, queso fresco…) pueden ser una buena alternativa: ensalada de pasta fresca y langostinos, con tofu ahumado, de arroz y pescado, etc.
Si apetece algo más templado, está la posibilidad de preparar ensaladas templadas o platos de verduras más completos como el de menestra con puré de patata, revuelta con huevo y jamón o como acompañamiento de un pescado o de un cereal.
Y aunque no nos demos cuenta, los expertos aseguran que los malos hábitos de una cena demasiado ligeras pueden ocasionar hipoglucemia, con fuertes dolores de cabeza por la mañana o falta de energía durante el día. Aunque no sea la comida más importante del día, la cena es una comida a la que no podemos restarle importancia.

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