viernes, 2 de septiembre de 2011

El síndrome postvacacional: ¿Realidad o 'cuento chino'?

Taquicardia, dolor muscular, nerviosismo, molestias estomacales... Si presenta algunos de estos síntomas durante estos días, no piense en un infarto o en una úlcera, quizás se deba simplemente a que está cerca la vuelta al trabajo. En los últimos años, especialistas en psicología y psiquiatría han empezado a valorar si este conjunto de alteraciones merece el apelativo de enfermedad y si existe una forma de evitar, y de combatir, estos episodios a los que se viene denominando síndrome postvacacional.

La verdadera causa de este problema estriba en la "percepción del trabajo como una estimulación aversiva. De esta forma, se produce un aumento progresivo de los niveles de ansiedad, desgana, falta de atención, cambios en los períodos de vigilia-sueño, deseos de cambiar de trabajo, irritabilidad, tristeza,..." destaca Luis Folgado de Torres, del equipo de Psicólogos Especialistas de Madrid. Estos síntomas quedan reflejados en factores tanto físicos (cansancio, fatiga, molestias estomacales, insomnio, taquicardia, dolor muscular, falta de apetito y de concentración, sensación de falta de aire,...) como psíquicos (tristeza, irritabilidad, falta de interés, nerviosismo, inquietud, indiferencia,...).

Folgado apunta que "los síntomas que manifiestan algunas personas días antes de la vuelta al trabajo, son comparables a cualquier forma de depresión de carácter clínico, sobre todo en episodios de tristeza notables".

Saber desconectar

En la misma línea, este tipo de síntomas pueden verse incrementados en función del tipo de ocio que se lleve a cabo durante las vacaciones. Según Folgado, "si se practica un 'ocio activo' en el que se realizan excursiones, visitas culturales o deporte, la 'vuelta al cole' es menos traumática que si se realiza un 'ocio pasivo', en el que es necesario, una semana antes, regular los ciclos del sueño y las comidas y reiniciar las actividades de mayor complejidad intelectual".

La duración de esta 'depresión' oscila entre una y dos semanas, dependiendo del tipo de trabajo. Si éste tiene "horarios desajustados, nocturnos o un estrés excesivo, el síndrome postvacacional puede tardar algo más en superarse". Vanesa Fernández, doctora en psicología de la Clínica Bárbara Tovar, en Madrid, recuerda que "si estos síntomas se prolongan durante un período de tiempo mayor de dos semanas, es porque puede haber una patología preocupante de base".

Folgado comenta que los estudios relacionados son escasos. Esto es debido a que, según la Sociedad Española de Psiquiatría, esta 'depresión' no tiene entidad diagnóstica y oficialmente no está reconocida como una enfermedad. Por ello, es complicado establecer unos datos de incidencia fiables. Fernández, resalta que se trata de un "conjunto de reacciones sin entidad clínica, pero esto no significa que no existan".

Esta psicóloga añade que se suele situar "la tasa de incidencia [de este síndrome] en torno al 35%". Aunque muchos psiquiatras lo valoran como algo extremadamente exagerado y tienden a relacionarlo más con la desgana que con un síndrome de esta naturaleza. Por otro lado, encuestas elaboradas por la empresa de trabajo temporal Randstad, establecen que, en España, el 56% de los trabajadores admite padecerlo. Es más, explica que el perfil típico del afectado en una mujer, no inmigrante, de entre 30 y 44 años y con estudios universitarios. Fernández destaca que suelen ser "personas que trabajan de cara al público y que ya tenían una situación negativa en el trabajo o bien sufren una patología previa".

Según Folgado, cualquier persona "que sienta verdadera aversión por su puesto de trabajo y su entorno laboral puede padecerlo en su forma atenuada". Por contra, quienes la sufren de forma "manifiesta y prolongada suelen tener patologías previas, generalmente de tipo depresivo, que se complican al finalizar el periodo estival, ante la inminencia del trabajo".

Por otro lado, este psicólogo reconoce que "los jóvenes son más entusiastas con su trabajo", por lo que tienden a experimentar en menor medida el impacto de la 'vuelta al cole'. Éste es mayor, prosigue, "en puestos que requieren una cualificación alta, con elevada carga de trabajo o más responsabilidad".

¿Cómo superarlo?

Tras unas semanas. Folgado resalta que es necesaria la ayuda psicológica cuando "se prolongan las manifestaciones de ansiedad más allá del periodo de adaptación". Para evitarlo, los expertos recomiendan evitar extrapolar el periodo de vacaciones a algo maravilloso y reducir la jornada laboral a algo horrible. Es necesario que, durante los primeros días, se organicen las agendas para planificar y priorizar las acciones laborales.

A este tipo de malestar no se le debe dar importancia ya que se manifiesta los primeros días tras la vuelta. Es conveniente compatibilizar el trabajo con alguna otra actividad de ocio. Este especialista recomienda que, independientemente del tipo de vacaciones de las que se haya gozado, resulta provechoso la "implementación de algún tipo de 'hobby' que se pueda realizar de forma habitual y compatible con el trabajo diario".

Los expertos consultados aportan una serie de consejos para que la vuelta al trabajo sea algo más llevadera. En primer lugar destacan la importancia de realizar una primera reunión informal para tener una visión general de lo que ha sucedido durante la ausencia. Para continuar es necesario organizarse estableciendo un orden de prioridades para, así, realizar una planificación adecuada de las actividades pendientes. En tercer lugar, se recomienda estructurar progresivamente las responsabilidades para que el rendimiento aumente de forma gradual y mantener una actitud positiva, manteniendo la concentración en los pasos inmediatos. Por último, aconsejan no alargar las vacaciones hasta el último día, pues la vuelta al trabajo puede resultar más traumática que si se tiene una incorporación al trabajo.

Para Fernández es importante que la vuelta al hogar se realice "dos o tres días antes de la fecha de reincorporación". En esta misma línea, recomienda "tomarse tiempo para arrancar", ya que, como es lógico, no se puede esperar tener "el mismo nivel de concentración el primer día que el último antes de las vacaciones". Además sugiere que "ser positivo y organizarse bien es necesario para afrontar adecuadamente esta situación".

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