jueves, 24 de noviembre de 2011

Tratamientos de belleza con nefastas consecuencias

Cuando nos sometemos a diversos tratamientos de belleza o simples prácticas de embellecimiento nunca sabemos bien a bien que en realidad podemos estar poniendo nuestras vidas en riesgo. Si tuviéramos comprensión de cada una de las consecuencias que tienen ciertos tratamientos no solo dejaríamos de hacerlo sino que además deberíamos emprender una verdadera cruzada para que nadie más las continúe haciendo.

Te dejamos tres de las que sabemos que pueden afectarte seriamente:

Ictioterapia: se trata de un tratamiento de expoliación de pies y piernas que se realiza sumergiéndolas en pequeñas piscinas pobladas de pequeños pececitos que se alimentan de las células muertas de nuestra piel. Lo que nadie nos advierte es que estos pececitos pueden ser transmisores de hepatitis C e incluso de HIV; aunque a decir verdad las posibilidades de transmisión de estas enfermedades son muy escasas, no deberíamos descartarlas y mucho menos por un tratamiento de belleza que se puede realizar de otra manera. Lo que sí podemos afirmar es que nadie que tenga heridas abiertas o padezca de psoriasis o diabetes debe realizarse este tratamiento.

Secado de uñas esculpidas: lo más frecuente para esto es el uso de lámparas de rayos UV, que aunque se traten de miniaturas son absolutamente desaconsejados por los dermatólogos ya que se puede contraer cáncer de piel por este tipo de prácticas. Sin dudas algo que debemos evitar, sobre todo cuando se puede hacer exactamente lo mismo pero en forma natural.

Lavado de cabello: todos los peluqueros lavan el cabello de sus clientes utilizando esa pequeña bacha en la que se apoya el cuello, tirando la cabeza hacia atrás, lo que pocas personas saben es que esta postura puede provocarnos un accidente cerebro-vascular (ACV) ya que ese tipo de apoyo en ocasiones no permite el normal flujo de sangre al cerebro. Pregúntate si alguna vez a causa de esta postura has sentido mareos o entumecimiento facial; si la respuesta es sí, descarta inmediatamente esta práctica de tu vida. Nadie que sufra de artrosis cervical o hipertensión debe prestarse a esta práctica.

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