miércoles, 9 de marzo de 2011

Cinco cosas a tener en cuenta cuando se sigue una dieta



Las dietas y los consejos supuestamente destinados a mejorar la alimentación, la salud y la apariencia física están en todas partes.


Aunque no implica que los mismos sean siempre los más acertados, ni que lograr un régimen balanceado sea una tarea digna de un héroe.
Los expertos del Servicio Nacional de Salud de Estados Unidos sostienen que comer la cantidad adecuada de alimentos de todos los grupos de comidas es una buena manera de asegurarse una dieta equilibrada y agradable.

De acuerdo con la Organización Mundial de la Salud ( OMS ), el sobrepeso y la obesidad afectan a 300 millones de personas en todo el mundo y mata por enfermedades relacionadas a unos 2,6 millones de personas cada año.

Con el fin de mejorar la alimentación y prevenir la obesidad, los especialistas refutaron cinco mitos que parecen atentar contra una buena manera de comer.

Cinco mitos inconvenientes

Los científicos advierten que los alimentos etiquetados como Bajos en grasas no son necesariamente sanos. Este tipo de comidas tienen menos grasas que su equivalente común, pero eso no significa que tienen pocas grasas. Por ejemplo, una torta baja en grasas igual va a contener una cantidad significativa de calorías.

Otro mito es que la gente suele creer que evitar los carbohidratos ayuda a mantener un buen peso, pero en realidad los alimentos como el arroz, la pasta, el pan y las papas deben ocupar el 30% de lo que cada uno come.

A su vez comer poco se asocia a una alimentación sana, pero los especialistas recalcaron que la base del buen comer se encuentra en la variedad y en las proporciones adecuadas. Comer mucha grasa, azúcar y sal, y dejar de lado las frutas, vegetales y fibras está lejos de ser lo adecuado.

Tampoco es cierto que toda la grasa es igual, ya que las saturadas son bastante peligrosas mientras que las insaturadas traen varios beneficios. Las grasa saturadas; que se encuentran por ejemplo en las tortas, el queso, la crema y las galletitas; aumentan el nivel de colesterol y el riesgo de sufrir problemas cardíacos. Por otro lado, las grasa saturadas; como las que traen los aceites de pescado, girasol y oliva; ayudan a bajar el colesterol y brindan nutrientes esenciales.

Finalmente, los especialistas advierten que no agregar sal a la comida no implica que uno no esté consumiendo sal. Esto se debe a que el 75% de la sal que incorpora cada persona se encuentra en los alimentos que compra y no en la que agrega. 

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